Si bien, el artículo destaca en su exposición los argumentos que respaldan la aversión al riesgo, con respecto a que el ciudadano y sus representantes democráticos se sienten cómodos frente a la imposición de leyes, reglamentos claros y estrictos; en lo que dice relación a la propensión frente al ahorro y que se refleja en el superávit estructural, el rol autónomo del banco central y la regulación bancaria, a mi me parece que Chile como país culturalmente adverso al riesgo, está poco preparado para reaccionar frente a la inestabilidad cambiante del contexto internacional, y que el rol que cumple cada uno de los actores sociales tienen mucho por hacer.
Creo, que particularmente la aversión que presentamos culturalmente se manifiesta en la incapacidad de innovar y el temor al riesgo de emprender nuevos desafíos en materia empresarial, esto se refleja principalmente en dos aspectos; por un lado al país le cuesta demasiado formar profesionales emprendedores y no empleados, y por otro lado presentamos la incapacidad de rentabilizar la amplia gama de recursos naturales que poseemos y que no necesariamente son competitivos , por lo tanto a mi parecer creo que la aversión al riesgo es un tema a reflexionar, no tanto desde la perspectiva de la estabilidad económica y su liberalización, de la fuerza del mercado y de la banca; sino que hacer énfasis desde una óptica de la oportunidad de no depender de un estado patriarcal frente a las crisis, mediante la capacidad de arriesgarse a emprender e incursionar en sectores que puedan parecer insólitos, y con ello poder privilegiar el futuro por sobre los acontecimientos presentes.
sábado, 22 de agosto de 2009
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